Foto de perfil

Biografía

Mi nombre es Rolando Javier García Maldonado, nací el 27 de noviembre de 2007 en Mixco, Guatemala. Desde pequeño fui alguien que buscaba marcar la diferencia entre los demás. Siempre me he caracterizado por ser dedicado y responsable con mis estudios, en gran parte porque mi madre, a pesar de tener una discapacidad, nunca me dejó a un lado y siempre ha estado pendiente de mí, brindándome amor, cariño y atención en todo momento. Al igual que mi padre, quien es una de las personas que más admiro en mi vida, ya que siempre busca la manera de salir adelante y nunca se queda con los brazos cruzados. Estas experiencias hicieron que las responsabilidades llegaran a mi vida a una edad temprana. Esa situación me ayudó a volverme más independiente, consciente y comprometido con mis propias metas.

A los 3 años ingresé a mi primer año de colegio, en San Ignacio Center, el colegio que dejó una huella imborrable en mi corazón. Fue una etapa muy importante en mi vida, ya que viví experiencias bonitas y formé amistades que, hasta el día de hoy, siguen siendo parte de mi camino. Durante mi niñez también practiqué karate, una disciplina que me ayudó a formar valores como la disciplina, el respeto y la constancia desde temprana edad. Sin embargo, en 2017 enfrenté uno de los momentos más difíciles de mi vida, al atravesar varias pérdidas familiares que me afectaron profundamente en distintos aspectos. A pesar de ello, siempre he sido una persona que busca seguir adelante, sin bajar la guardia ante las dificultades.

Luego de graduarme de sexto primaria a los 11 años, ingresé al Instituto Emiliani Somascos, una experiencia que cambió por completo mi perspectiva de la vida. Fue un entorno nuevo, con personas nuevas y muchas situaciones por descubrir. Mis primeros años en el Emiliani estuvieron marcados por altibajos; conocí tanto personas valiosas como otras que me dejaron aprendizajes importantes, contribuyendo a formar el carácter que hoy me define.

Soy una persona centrada en lo que quiere y en el camino que ha decidido seguir. Busco ayudar a los demás cuando lo necesitan, aunque suelo ser reservado al momento de expresar mis sentimientos o compartir mis problemas personales. Aun así, procuro mantener una imagen firme y correcta ante los demás. Tengo un carácter fuerte y, en ocasiones, complejo, pero siempre enfocado en lo que hago. Desde siempre me ha gustado asumir roles de liderazgo, guiando, apoyando y motivando a otros cuando la situación lo requiere.

A lo largo de mi vida, mi familia ha sido el pilar más importante en mi formación. Dentro de ella, mi tía ocupa un lugar muy especial, ya que ha sido para mí como una segunda mamá, siempre brindándome apoyo, cuidado y cariño incondicional. Asimismo, mis bisabuelos marcaron profundamente mi vida por el amor, la atención y el afecto que siempre me ofrecieron, dejando en mí recuerdos y enseñanzas que valoro hasta hoy. He sido profundamente querido por mis padres, quienes siempre han estado presentes apoyándome en cada etapa, guiándome con amor, paciencia y ejemplo, y enseñándome que la unión familiar es la base para superar cualquier dificultad. Aunque en algunos momentos atravesamos dificultades económicas, nunca nos rendimos y siempre encontramos la manera de levantarnos juntos, aprendiendo a valorar el esfuerzo, la perseverancia y la unión familiar. La religión católica ha sido un pilar importante en mi formación, ya que mis abuelos influyeron profundamente en mi familia, enseñándonos valores, la importancia de la fe y la costumbre de asistir a misa, lo cual ha marcado mi manera de ver la vida.

Al momento de elegir mi carrera, decidí permanecer en el Instituto Emiliani Somascos, una decisión que representó un gran reto personal. El horario exigente me enseñó a esforzarme aún más, a administrar mi tiempo y a mantener la disciplina, aun cuando sentía que no tenía espacio para nada más. A pesar de las dificultades, nunca dejé de avanzar y aprendí a ser constante y responsable con mis metas.

Hoy en día me encuentro cerrando mi último año de estudios, con la satisfacción de estar próximo a graduarme como Bachillerato Industrial y Perito en Computación, orgulloso del camino recorrido y consciente de que cada sacrificio ha valido la pena. Todo lo vivido me ha formado no solo académicamente, sino también como persona, preparándome para enfrentar el futuro con determinación, fe y la convicción de seguir creciendo y dando lo mejor de mí.